GRACIAS

Un belicoso samurai desafió en una ocasión a un maestro zen a que explicara el concepto de cielo e infierno.

Pero el maestro respondió con desdén:
—No eres más que un estúpido. ¡No puedo perder el tiempo con idiotas como tú!

Herido en lo más profundo de su ser, el samurai se dejó llevar por la ira, desenvainó su espada y gritó:
—¡Vas a morir por tu impertinencia!

—Eso — repuso el maestro con calma - es el infierno.

Desconcertado al percibir la verdad en lo que el maestro señalaba con respecto a la furia que lo dominaba, el samurai se serenó, envainó la espada y se inclinó, agradeciendo profundamente al maestro la lección.

—Y eso —añadió el maestro - es el cielo.

Foto del encuentro: El Desierto de Goab.
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Hoy, pasados los nervios previos, algo de agobio y más allá de ciertas dosis de estres, siento una tremenda GRATITUD. Serenidad y Gratitud, componentes de ese cielo del que le habló el maestro al samuraí. Un Samurai agobiado, un samurai que trataba de conseguir las cosas a base de puños. Y ahora un samuraí que sólo puede dar las gracias por todo lo vivido y por la sabiduría recibida.

Gracias a toda esa gente que ha estado trabajando por que el encuentro saliera adelante, sobre todo a aquellos que luego no han podido disfrutarlo. Corrales, Mayte, Teresa, Jessy, Sherpa y Joserra

Gracias por todos los que aceptaron los retos que les lanzó Graógraman para transmitir sabiduría y abrir puertas, muchas puertas desde el desierto... Equipo Cometa al completo (Isa, Pani y Frechi) con la ayuda de Abia, Iñigo de Euskalerriko, Sor Teresa, Roca, Rebe y Puche (que además nos cuidó y estuvo al servicio de todo el desierto en todo momento).
Especialmente quiero dar las gracias a Antonio Matilla, tras buscar y buscar sacerdote fue finalmente él, una vez más, el que puso su carne en el asador.

Gracias a cada uno de los participantes. Sobre todo a los que más le costó llegar... a los que hicieron los mayores esfuerzos y los que al final no pudieron pisar la arena por cuidar a sus familias y vivir en primera persona sus propios proyectos. Ojalá sepamos transmitir en nuestros lugares una pequeña parte de todo lo vivido.

Y gracias a Dios por no faltar a la cita. Por ser el aliento que dio Verdadera Vida a todo esto. Creo que en el desierto se volvió a encontrar con algún corazón que lo echaba de menos.

Más allá de errores, más allá de éxitos... GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS...

1 comentario:

  1. Gracias a ti Emilio. Tu te pones al servicio de los demás. Tu sientes la mano que te empuja a hacer estas cosas y a esa mano, todos le damos las gracias por empujar tan bien a Emilio.

    A mi también me gustan empujones como ese.
    Descargan adrenalina y te hacen feliz.

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