Retazos del capítulo 14 de la Historia Interminable:
Goab, el Desierto de Colores
Bastián había trepado a una duna de color púrpura y no veía a su alrededor más que colina tras colina de todos los colores imaginables. Porque cada colina tenía una tonalidad que no se repetía en ninguna otra. La más próxima era azul cobalto, la siguiente amarillo azafrán, detrás relucían otras de color carmesí, añil, verde manzana, azul celeste, naranja, rosa melocotón, malva, azul turquesa, lila, verde musgo, rojo rubí, tierra de sombra, amarillo índico, rojo cinabrio y lapislázuli. Y así seguían las colinas, de un horizonte a otro, hasta donde los ojos no podían ya ver más. Arroyos de arena dorados y plateados corrían entre esas colinas, separando los colores entre sí.
-¡Esto -dijo en voz alta Bastián- es Goab, el Desierto de Colores!
-¡Esto -dijo en voz alta Bastián- es Goab, el Desierto de Colores!
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